Debajo de estas piedras, emergido en la tierra, inherente a viscosidades y gusanos (Que en este mismo instante devoran mis entrañas), sumergido bajo esas ruinas del mundo que nunca comprendí…pero es mejor que me detenga, el lector ha fruncido el ceño. Debería comenzar por el principio.
Me conocían con el nombre de Manuel, y en el caso de formalidades y para realización de trámites, me conocían como Manuel Gracida Marin: mexicano, adolescente, estudiante, humano, muerto.
Mi historia no contiene muertes, mas que la mía. En ningún instante vi a alguien que muriera. Me refiero a que mis padres no sucumbieron, ni mis familiares (mas que algunos decesos irrelevantes o que no produjeron llanto interior), y me resulta absurdo morir tan joven…que patético.
Ya mencione a mis padres…bueno, pues fueron muy buenas personas (Digo eran, a pesar de que el que ya no existe soy yo. Ellos aun deambulan por aquel mundo que deje hace no se cuanto tiempo. Aquí no existe el tiempo) me criaron de buen modo, con los regaños y sermones usuales. Y me hicieron persona de bien, y agradezco mucho lo que hicieron por mí. Amables y sencillos, que me hicieron inclinar por una vida noble y de análisis diario. Los quise a su hora y en el lugar preciso. Creo que los hecho de menos.
Pero sigo divagando y no explico nada. Pues en resumen, fui alguien que no difamo ni engrandeció a la especie. Mis estudios solo llegaron a la preparatoria (Mori en ese lapso, antes de terminar). Para ser especificos, estuve en una escuela privada 9 años de mi vida, desde primaria hasta secundaria, y eso si que fue deprimente. Porque acudía a clases con tipos burgueses, mujeres materiales, y en si, me vi rodeado de una sociedad en la que me sentía extranjero y aislado. Pero eso me hizo sentar cabeza, y sabia que no quería formar parte de esos círculos tan degenerados y efímeros.
Afortunadamente me di cuenta del mundo, estudie sobre la humanidad, comencé a leer, me enamore profundamente de una de mis compañeras de la preparatoria, y ahora…ya no existo…que patético, morir de una infección estomacal causada por un virus contenido en unos tacos de canasta. Pero es más patético que sobre mi tumba haya cruces…
MGM
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