lunes, 8 de diciembre de 2008

“La importancia del ocio en la formación del ser humano”

Hacer lo que queramos, el libertinaje, la indecencia, los 7 pecados capitales, el placer de asesinar, los trastornos sexuales, la sexualidad desparramada, nuestro desden hacia el gobierno y hacia los medios, la tradición truculenta de quejarse de todo, los placeres efímeros, la revolución inconclusa, el simple ocio que se muestra como ráfagas de pensamientos obscuros y delirantes.

El hombre no puede actuar como simple mecánica de relojería. La humanidad no puede ser perfectamente regida por un sistema envidiable. La sociedad vería el ocaso de su porvenir, sino fuera por el ocio que ejercemos día tras día, para sentirnos libres de la rutina, y porque no, para ser sumamente felices.

Pero cual será la razón de que el ocio se haya tornado tan obscuro. Por que el placer se torna en denigraciones culturales. Bueno, quizá no sean malas, quizá es la cultura la que las ha hecho malas, finalmente la locura y el desden también son manipulados.

Si solo viviéramos en paz, como maquinas, entonces no existiría la revuelta, no existiría el cambio, porque seria innecesario. Bien podría platicar una utopia que tengo:

“Los hombres viven en paz, en esta planicie, en esta cúpula. Las guerras han terminado hace años, la resistencia fue eliminada, pero ya nadie se acuerda. Los campos de concentración que sirvieron para educar a la especie ya se han desvanecido. El sueño se cumplió.

Los hombres en si viven en armonía, no hay medios, no hay gobierno, nadie rige ya, los que regían fueron voluntariamente auto expulsados de sus cargos, ya no existe política, se come porque las necesidades biológicas lo requieren- para la subsistencia- También se respira, se bebe agua únicamente, se tienen coitos por necesidad, mas no existe el amor.

¿Por qué son tan silenciosas las calles? ¿Por qué platican tan pocos? ¿Por qué ya no hay música ni cantos? Lo que pasa es que ya no hay sentimientos, ni temor, ni egoísmo, ni lujuria, ni envidia, ni avaricia, ni amor, ni felicidad. Así es como viven en esta republica, en esta cuidad, en la que se sacrifico todo lo bueno, para eliminar todo lo malo”

Así es como es el ocio, son conjuntos de placeres, de actividades, de pasatiempos, que a veces solo nutren la denigración de nuestra especie, de la obscuridad, en lo mas recóndito de nosotros.

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